Como sabéis, el viernes por la noche llegó un nuevo gato a nuestro hogar, ya tenemos dos gatos en casa: Mini & Grey. Ayer os contamos qué tal había ido el primer día, pues aquí va nuestra experiencia a lo largo del segundo día de ambos ronroneadores juntos.  

Por la noche queríamos que los dos estuviesen con nosotros en el sofá, para conseguir crear un ambiente familiar y que Mini no cambie sus hábitos. Es aconsejable que el humano favorito de tu primer gato preste atención al veterano, así pues, decidimos que Mini vendría a mi sofá (sí, soy su humana preferida ever) y Grey con su papá humano. Pues no había manera, él cogía a Grey y el pequeño ronroneador se escapaba y venía corriendo a mis brazos (se cree que soy su mamá el pobre bebé). Cuando consiguió que el gatito aguantase un poco a su lado, Mini decidió que también quería ese sofá, así que liberó a Grey y éste vino súper feliz conmigo. Los 4 nos dormimos plácidamente como una familia feliz.

Llegada la hora de comer, decidimos que Grey volvería a dormir en una habitación separada, de modo que con su arenero, su comida, su bebida y su cunita, así pues, cuando fuimos a acostarnos, lo encerramos en su cuarto. Al principio maulló un ratito pero pronto entendió que era momento de descansar.

Esta mañana eran las 8 y ni rastro de ningún gato. He abierto la puerta y ahí estaba Mini oliendo la puerta de Grey, quién empezaba a maullar discretamente. Al abrirle ha salido escopeteado y más feliz que una perdiz ronroneando ha empezado a refregarse con Mini, mientras ésta me miraba de reojo sin saber qué hacer. De nuevo hemos tenido sesión de juegos y de pilla pilla por nuestra habitación hasta que todos hemos bajado al comedor. La mañana ha sido más divertida que la de ayer porque Mini se ha animado a jugar y se perseguían mutuamente, aunque he de decir que a veces me da miedo que se den algún zarpazo pero ambos tienen bastante cuidado. Mini ha decidido dejarle claro a Grey que la CatHut es suya, así pues, cuando se cansa de jugar se mete dentro y éste sabe que eso es “barrera” y que tiene prohibida la entrada. Ellos se entienden…

Mientras yo trabajaba en el ordenador, Mini ha venido a mi brazo y Grey ha decidido tumbarse enfrente del teclado, así he conseguido que los dos gatos se durmiesen a unos centímetros de distancia, ¡un gran logro!

He de decir que cuando les doy alguna golosina tengo que mediar para que el gato no le quite las suyas a Mini, quien a veces se pasa de buena gente.

Viendo los progresos, nos hemos ido fuera a comer y hemos dejado solos y juntos a los dos gatos en casa y cuando hemos vuelto Grey estaba en mi silla del ordenador dormido y Mini en su cuna, el mismo lugar en el que la habíamos dejado al irnos. Así que nos hemos quedado tranquilos al ver que no ha pasado absolutamente nada entre ellos.

Por la tarde hemos conseguido el paso más grande. Yo en el sofá, Grey conmigo (es muuuuy cariñoso, no se me despega) y Mini ha subido con nosotros, al principio separados pero Grey se ha ido acercando hasta dormirse tocando la cabeza de Mini con su patita grisacea y peludita. ¿Pueden ser más tiernos? Hemos aguantado así un rato, hasta que el gatito se ha pasado invadiendo el sitio de Mini, poniéndose panza hacia arriba y haciéndole monerías. La gata se ha cansado y se ha ido… ¡No me extraña!

Creo que esta noche los vamos a dejar a los dos juntos ya, a ver cómo progresan… ¡Os seguiremos contando las aventuras de Mini & Grey! Podéis morir de amor viendo las fotitos…

 

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