ZzZzZ… ¡Buenos días cat lovers! 🐱 ❤ ¿Cómo han dormido vuestros peludines hoy? Mini ha venido a verme de buena mañana para que le diera mimitos y Grey ha dormido toda la noche haciéndonos compañía a nuestros pies (en los míos en realidad. Al principio me los quería comer porque me han despertado, pero he terminado dándoles abracitos de buena mañana. Así, ¿quién no empieza bien el día? 

La mayoría de noches, cuando sospechan que vamos a dormir vienen corriendo a nuestro cuarto, suben a la cama y van directos a mis pies, ¿vuestros gatitos también lo hacen? En realidad Mini al rato se va abajo pero Grey se queda toda la noche. ¡Le encanta! Está claro que Grey y Mini no son los únicos a los que les gusta dormir así, la mayoría de gatos lo hacen y duermen más a gusto que un arbusto.

En este nuevo post felino os vamos a contar el porqué de esta costumbre que tienen nuestros amores de cuatro patitas. ¡Empezamos!

  • La primera razón es porque sienten protección y saben de sobra que a nuestro lado nunca les va a pasar nada. Además, ellos son conscientes de que cuando duermen bajan la guardia y de esta forma si presienten algo sospechoso, enseguida nos despertarán para avisarnos de que hay algún peligro. ¿Pueden ser más adorables? Una característica que quizá no conozcáis es que muchos de ellos duermen con el lomo recostado contra algún objeto, pared o incluso nuestros pies, porque así saben que tienen la espalda protegida ante cualquier “ladrón de gatitos”.
  • La siguiente razón es… chan chan chan… Hacen de despertador, os preguntareis ¿en serio? Pues sí queridos cat lovers, si algún día no nos suena el despertador o tenemos tanto sueño que ni nos enteramos, ellos enseguida se dan cuenta y empiezan a despertarnos para que no lleguemos tarde a ningún lado. Vendrán corriendo a nuestra cabeza y empezarán a maullar despacito en nuestra oreja para que nos demos cuenta. La cuestión es que no pararán hasta que nos despertemos de una vez por todas.

Como ya sabréis nuestros gatitos son seres muy responsables y ordenados a los que les encanta la rutina, es por eso que harán todo lo posible para que nosotros seamos igual y no lleguemos tarde a ninguna parte.

  • Os habéis preguntado alguna vez ¿por qué han elegido los pies para dormir en lugar de cualquier otra parte del cuerpo humano? Pues miaaaaaaau sencillo, nuestros gatitos saben de sobra que durante la noche hacemos movimientos y giros sin darnos cuenta y podemos hacerles daño, por eso para sobrevivir a estos giros buscan un lugar donde nuestro peso sea más liviano y puedan escaparse más fácilmente. Reconozco que yo hay noches que, sin querer, le he dado alguna patadita a Grey. ¿Y sabéis qué hace el muy bonico? Pues viene a mi carita y empieza a darme besos y a ronronear. Se cree que ya es hora de despertarse.

Aunque ya sabréis que esto de los pies no siempre es sido así, de bebés se ponían a la altura de vuestro pecho para que les acariciarais y le dierais mimitos y en invierno buscan más ese calor que en verano. ¿A que sí? Esta manía es más típica en Mini, la cuál en el sofá siempre viene a abrazarse a mi pecho.

  • Los gatos son muy territoriales, si le pudiéramos leer la mente descubriríamos que ellos creen que somos nosotros quienes dormimos junto a sus cuatro patitas peluditas. Piensan que habitamos en su territorio y han decidido dejarnos dormir a su vera.

¡¡Pero son tan monos!! Por la mañana cuando nos despertamos y nos lamen, ¿sabéis lo que significa? Quiere decir que confían en nosotros y somos uno de los suyos, aunque también es su forma de dar las gracias.

Creo que ha quedado muy claro lo mucho que nos gusta dormir junto a nuestros ronroneadores. Nosotros nos sentimos protegidos y a la vez les protegemos a ellos. ¿Y vuestros peludines dónde duermen? ¿A vuestros pies o son más de dormir en su camita? Queremos saber cositas sobre otros gatitos, ¡vamos, vamos!

PD: ¡Cuidado con los ataques a los pies! Les vuelven locos. ¿A quién no le ha mordido los dedos de los pies su ronroneador? Grey muchas mañanas si estoy tapada con la sábana y muevo los pies cree que quiero jugar y se dedica a hacerme ataquitos. Basta con sacarlos fuera de la sábana para que pare. Eso sí, los mordisquitos siempre súuuuper tiernos.

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