Son muchas las ventajas de esterilizar a tu gata. Si te lo estás planteando, no lo dudes más, pues con esta decisión estarás previniendo los tumores en las mamas y en el útero de tu gata, además de evitar que marque toda la casa y maúlle de manera desesperada. Además, cuando la gata está en celo intentará escaparse a toda costa en busca de un macho, algo que seguramente no te haga mucha gracia.

Los veterinarios recomiendan que esterilicemos a las mininas antes de que cumplan un año de edad, es decir, entre los seis primeros meses de vida o incluso antes de su primer celo, ya que de este modo estaremos reduciendo hasta un 92% sus posibilidades de sufrir tumores cancerígenos de mama. Si no tienes pensado hacer criar a tu gata, ¿por qué hacerla sufrir? Hay muchos gatitos en la calle y un gran descontrol de los embarazos felinos acompañados de un importante números de abandonos, algo con lo que los amantes gatunos queremos acabar y esto empieza por esterilizar a nuestras gatas caseras.

Aún recordamos cuando Mini era pequeña y empezó a maullar de manera insistente y escandalosa en su primer celo, además de marcar con orina la casa, algo que puede ser más escandaloso en gatas que marcan con heces y con las garras cualquier rincón del hogar. Nosotros decidimos operarla tras el primer celo, pero te aconsejamos que si puedes lo hagas incluso antes, sobre los 5 o 6 meses de edad. Con esto estarás dándole años de vida a tu gata, además de facilitar la convivencia en casa al evitar el marcaje y los maullidos.

Como dato importante, es interesante saber que al estar esterilizada, tu gata tendrá menos posibilidades de padecer tumores de mama y útero, por lo que estarás alargando su vida. Seguramente estés pensando que la operación es muy complicada, pero debes saber que no es así, ya que la esterilización es una práctica habitual en el veterinario que dura alrededor de 20 minutos y de la cual la gata se suele recuperar en 24 horas, aunque evidentemente luego habrá que curar la herida.

¿Quieres conocer cómo fue la operación en el caso de Mini? La llevé al veterinario, fui a casa y no sabía dónde meterme, me faltaba mirase donde mirase, había un vacío enorme y yo súper nerviosa esperando que todo saliese bien. El veterinario me dijo que toda operación tiene un mínimo riesgo, especialmente por la anestesia, pero que no padeciese que esto es algo rutinario que están súper acostumbrados a hacer, pero claro, Mini sólo hay una y era aún un bebé para mí. Estuve pegada al teléfono todo el día esperando la llamada para ir a recogerla, pues aunque sabía que estaba en buenas manos, lo pasé muy mal. Cuando por fin me llamaron fui a verla y me tranquilicé porque dijeron que todo había ido a las mil maravillas. Al llegar la vi ya medio despierta y me la llevé a casa. Lo más gracioso fue que al salir de su transportín, con la patita le dio un puñetazo a la puerta y la cerró, al parecer no estaba muy contenta con su salida. Tras esto, dio un salto al sofá y yo padeciendo por si se le abrían los puntos, pero supongo que le estiraría un poquito porque ya no volvió a subir en un par de días. Le puse su camita en el suelo y decidí que dormiría a su lado hasta que estuviese mejor. Así que nada, estuve dos noches en vela cuidándola y con un ojo medio abierto para evitar que se lamiese los puntos, ya que no soportaba el collar isabelino. Comía normal, andaba con toda la tranquilidad del mundo pero no saltaba, aunque yo tampoco la incitaba a hacerlo porque me daba mucho miedo que se le abriese la herida, así que la mimé todo lo que pude y más. Le curaba la herida con el antiséptico durante una semana para que no se infectasen y poco más.

Si todavía no te has concienciado de que la esterilización es lo mejor para tu gatas, has de saber que el 95% de las gatas que pasan por las clínicas veterinarias están esterilizadas, ya que supone muchas ventajas para la salud del animal. De hecho, las protectoras tienen una política muy clara de esterilización, con el fin de evitar la superpoblación de gatos que acaban abandonados.

No hagáis caso de los falsos mitos, la esterilización no tiene por qué cambiar la personalidad del animal, ni tiene que volverse una bolita peluda siempre que le demos el pienso adecuado, ni va a tener problemas de desarrollo. Te invitamos a que des el paso y te informes con tu veterinario de confianza.

 

 

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